VIAJAR Y DISFRUTAR: _________________________ OSAKA. JAPON.

Texto y fotos: Akira M. Shinsaku

OSAKA. La lluvia caía intermitente mientras las luces de neon iluminaban tenuemente el asfalto. Altos edificios de acero y cristal por el que resbalaban las interminables gotas de agua en los que se reflejaban kanjis brotando de tubos catódicos coloreados. Gente encorbatada se agolpaba en un paso de peatones donde cohabitaban juntos una señora de unos cincuenta años en kimono. Una jovencita con mini falda, camisa desabrochada, corbata, pelo cardado y pestañas kilométricas. Un rapero de gorra con visera infinita y zapatillas de plataforma o una ejecutiva luciendo un luto absoluto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El olor a salsa de soja, fideos, katsuo y pulpo atenaza mi pituitaria haciéndome recordar el sabor cremoso y caliente de las bolas de takoyaki. Ese que degustas en la calle, sentado en un banco mugroso de madera a pie de calle con un mini tenedor mientras con el pie sujetas una cerveza.     (Asahi, la cerveza para mi ha de ser Asahi). Ese momento solitario o compartido viendo pasar el ajetreo contenido de una sociedad, la japonesa, que ha de parecer que siempre va algún sitio y siempre con mucha prisa. La alienante necesidad de parecer más ocupado y social de lo que realmente les gustaría.

 

 

 

 

Estrechas calles colapsadas de cables de telefonía y alta tensión se entremezclan con comercios pequeños y grandes almacenes de tecnología o moda. Cenar en el ‘Zerro’ un 'salmon role' preparado por el encargado al que le falta un meñique. Comprar en ‘Don Quijote’. Las fotos coloreadas y grafiteadas del ‘Purikura’ con amigos. La barra libre del ‘Pure’. Coches de alta gama con puertas automáticas y television satélite y los coches de policía con sus gálibos telescópicos. Por supuesto, los chicos malos vestidos de tatuajes de samurais, geishas y carpas koi. El bullicio de las ofertas, los restaurante y la infinidad de razas  y credos que coexisten sin miedo alguno me trajo a la memoria el recuerdo de filmes com Black Rain o Blade runner. Black Rain por que se rodó en Shinsaibashi, cerca del “Glico” (Una de mis zonas preferidas de Osaka) y “Blade runner” por esa atmósfera caótica de las ciudades industriales japonesas.

 

 

 

 

 

Camino solitario por Soemonchou cámara en mano, captando cada rincón, la atmósfera de un puesto callejero de comida tradicional junto a un hotel barato mientras unas 'meido girls'  fuman a las puertas de un 'Café de Sirvientas'. Jovencísimas chicas vestidas de renacimiento europeo, siempre de blanco y negro que juegan con las tórridas fantasías de  sus clientes. Juegos de niños aderezados con el erotismo de quién se quiere evadir a un mundo de fantasía. Hombres de vidas solitarias, asociales que liberan su estrés jugando al 'Uno', a cantar canciones infantiles o vistiendo a las 'sirvientas' de las maneras más bizarras. Liberandose de esta manera de la presión de ser un japonés correcto a todas horas y en toda situación. Los 'hostos' del 'glico' ó chicos de compañía. Legiones de chicos jóvenes, exageradamente arreglados dan conversación en un

entorno relajado a 'jovencitas', haciendo que se sientan el centro del mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La soledad atenaza mi ser entre miles de personas que se ignoran. Seres humanos a los que no importa la vida del otro. No importa nada excepto el yo, y sus tres circulos; familia, amigos y compañeros de trabajo. Que más necesitan para creer que son ciudadanos de pleno derecho. Trabajo, disfrutar, trabajar, vivir. Un mundo 'perfecto' creado para cubrir todas las necesidades en el que solo necesitan ser productivos. Un entorno laboral de kohai (aprendiz) y sempai (maestro). Donde tu sempai te enseña a ser bueno en tu trabajo y japonés sobre todas las cosas. Esperar esa copa tras la larga jornada de trabajo y las horas extras gratis. Hay una frase repetida entre los oficinistas y 'curreles'. 'Shigoto ato de ippai oishii desu!'(la primera copa despues del trabajo es la más rica). Un lugar donde los 'Konbini Store' (lawson, 7eleven,...) son parte fundamental de la vida cotidiana. Poder comprar cualquier comida o bebida  en cualquier momento. Incluso te calientan los platos de comida  si dices 'atatamete kudasai' (¿me lo puede calentar?). Aquí hago un paréntesis para decir que el 'karaage' (Pollo frito japonés) está increíble. Los combinados en lata, también. Todos los japoneses usan constantemente estos establecimientos ya que les soluciona el día a día. 

Cruzo Mido Suji Dori y me dirijo a Amerika Mura (Barrio americano). La estatua de la libertad me recibe irónica, marcando el punto de no retorno entre un mundo perfectamente edulcorado donde no ocurre nada y la libertad de crear, ser, destacar. Grafitis, tiendas de moda, skaters, modernos, salones de tatuajes, restaurantes baratos, gente cantando, discotecas,... hacen de esta zona de Osaka una de mis preferidas.

Que ver en Osaka. 

Dōtonbori Street.

Shinsaibashi Dori

Castillo de Osaka.

Acuario de Osaka.

Shitennō-ji (templo).

Umeda sky building.

Mercado Kuromon Ichiba. 

Sumiyoshi Taisha Santuario.

Osaka Tenmangu Shine.

Fiesta Tenjin Matsuri (24-25 Julio).

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