SALUD

Por LuxMoments    2021 07 

No escuchamos con el oído, sino con el cerebro

El cerebro es el responsable de la audición. Esta es una afirmación que cuando se escucha por primera vez resulta sorprendente, sin embargo, es esencial para conocer la importancia de la salud auditiva. 

El oído se encarga de captar los sonidos que, posteriormente, el cerebro identificará, localizará y seleccionará cuáles escuchar. Sin embargo, cuando se sufre una pérdida auditiva los oídos reciben menos información para enviar al cerebro. En estos casos, el cerebro no es capaz de comprender lo que la persona está escuchando por lo que es necesario que se realice un mayor esfuerzo cognitivo para entender las conversaciones y los sonidos que se están reproduciendo alrededor.

El cerebro recibe de manera constante una gran variedad de señales que proceden de los oídos. Éste se encarga de identificarlos de forma automática tanto los sonidos como su procedencia, por lo que el cerebro decide si deja pasar el mensaje o no. Por este motivo, es muy importante que oiga todos los sonidos de su entorno por ambos oídos, pudiendo así entender su procedencia. Además, en determinadas situaciones, como por ejemplo los ambientes ruidosos, los dos oídos tienen que cooperar para entender mejor el habla, pudiendo llegar a más detalles del entorno. De este modo, el cerebro, cuanto mayor sea el detalle de la información, más fácil podrá identificar los sonidos y seguir lo que se dice.

“La pérdida auditiva hace que ese sobre esfuerzo que se realiza para intentar entender cualquier conversación fatigue mentalmente. La persona con pérdida auditiva se cansa, por lo que no consigue memorizar del todo la conversación creando de esta forma un sentimiento de aislamiento. Dada la importancia del cerebro para la audición es recomendable cuidarlo haciendo ejercicio moderado, descansando bien y llevando un estilo de vida saludable”, afirma Ana Soto, técnico superior de audiología protésica de Audika España.

Para que el cerebro interprete los sonidos necesita acceso a la escena sonora completa, tal y como señalan estudios recientes. Por ello, “es importante entender que el cerebro trabaja para gestionar los sonidos, interpre­tarlos y darles un significado. Cuando la pérdida auditiva entra en acción, el cerebro se ve obligado a forzar su capacidad natural para llenar los espacios vacíos, reduciendo la memoria y la capacidad cognitiva. Por lo que una pérdida de audición sin tratar provoca también consecuencias sociales como aislamiento y problemas de comunicación”, señala Ana Soto.

“Es una situación frustrante, pero en la mayoría de los casos puede arreglarse con el uso de audífonos. Una solución personalizada, moderna, cómoda y digital".