Visibilizar a las mujeres que han tenido que ver con la historia de Alcalá de Henares es un objetivo prioritario desde hace tiempo en nuestra ciudad. En Lux Moments queremos además alzar las voces de las mujeres contemporáneas que destacan por su gran labor. Próximamente iremos publicando sus artículos de opinión que generosamente ceden a este medio de comunicación, lo que les agradecemos de corazón. 

MARI CARMEN GONZÁLEZ

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Maestra del CEIP Pablo Neruda de Alcalá de Henares. Licenciada en Psicología, diplomada en Pedagogía Terapéutica, monitora de educación sexual. Autora de 'El Brujo Pirujo', 'Un lugar para dormir', 'La Cueva de la pintura', 'Una historia para la prevención del acoso escolar', 'No aguanto más papás, soy una niña y quiero jugar'. Elaboró el método de Educación Infantil: El brujo Pirujo que se puso en práctica para toda la etapa de Infantil  durante varios años en el CEIP Seis de Diciembre. Ponente del curso Metodologías alternativas en la enseñanza. Ha publicado artículos en revistas de educación. Autora de muchos otros cuentos que esperan salir poco a poco de su aula. Maestra por vocación desde hace 27 años y apasionada por su profesión, siempre ha intentado dar a cada alumno lo que necesita.

ENERO 2022

CARTA A LOS REYES MAGOS

 

Hace muchos años, muchos niños no escribían la carta a los Reyes Magos para pedirles juguetes. Como son mágicos a muchos de esos niños les traían una naranja, higos o castañas y se sentían felices por ello. Aquellos niños seguramente imaginaban juguetes que les gustaría pedir, pero eran tan conscientes de lo que estaban viviendo, algunos incluso tenían lo justito para comer, que ni se atrevían a pedir nada a  sus majestades los Reyes Magos. En estos días nos hemos emocionado con la experiencia real emitida en un programa de televisión en el que se hacía una comparativa sobre la carta que en la actualidad escriben los niños y las cartas de hace muchos años.

 

Como he dicho en el primer párrafo, antes muchos niños no la escribían, y si lo hacían pedían como mucho un juguete que deseaban desde lo más profundo de su corazón. Muchos niños, hoy en día piden 7/ 10 regalos, repartidos entre sus padres, los abuelos y los tíos. No voy a juzgar el número de regalos, la vida ha cambiado. Antes no había dinero, ahora sí lo hay. Esa es una razón de por qué ahora pueden pedir tantos regalos y a la vez recibirlos, incluso a veces más de lo que piden. Partiendo de esto me surge una pregunta: ¿son más felices los niños que ahora reciben 15 regalos, que aquellos niños que recibían naranjas e higos, o el único juguete que deseaban de corazón?

 

El grado de felicidad de un niño el día 6 de enero no puede medirse en función del número de regalos que recibe. Si le observamos, se dedica a desempaquetar uno tras otro sin detenerse en ninguno de ellos, como si ese momento se tratara de  una competición para ver quién termina antes en descubrir lo que hay dentro de esos maravillosos embalajes. Lo de descubrir es un decir, porque la mayoría de los niños ya saben lo que hay dentro de los regalos, el factor sorpresa no existe, porque los Reyes Magos saben  que se han portado bien y tienen que traerle todas las cosas que les pidió en su carta. Después se centran en ver lo que les han traído a sus hermanos y padres y a partir de ese momento ya eligen uno y el resto se quedan ahí. En algunas ocasiones, juegan con las cajas y se divierten más que con los propios juguetes. Entonces, ¿qué valor tiene para los niños el recibir tantos juguetes? ¿Los niños asocian el número de regalos con la dimensión de su felicidad? El problema no reside en el número de regalos sino en el valor que tiene cada uno de esos regalos para el niño.

 

Muchos padres creen que cuantas más cosas materiales les dan a sus hijos, más les van a querer y más felices van a ser. Sin embargo, cuando reciben tantos juguetes no son capaces de valorar ni lo que cuestan, ni sacan provecho de ellos. Igual que ahora pueden traerles un gran número de regalos, también podría aumentarse el tiempo de estar en familia, el número de abrazos, el ponerse en el lugar de los niños que no recibirán ni un solo juguete, el tener verdadera ilusión por lo que piden o simplemente, el hecho de aprender a valorar lo que reciben. Si lo aumentamos en los dos sentidos, los niños aprenderán desde pequeños a valorar lo que tienen y eso será lo que transmitan a sus hijos. 

 

Tal vez habría que replantearse si es necesario que los Reyes Magos les traigan tantos regalos porque quizás, un niño puede ser más feliz y valorar más lo que le traen, por poco que sea, si tiene una gran ilusión en lo que desea. Cuando sean mayores olvidarán todo lo material que han recibido, no recordarán si se gastaron mucho sus majestades los Reyes Magos, pero el tiempo y el cariño de quienes estuvieron con ellos, nunca lo olvidarán.

 

Y ahora te pregunto, ¿cuánto valora tu hijo lo que tiene? 

Besitos mágicos 

Mari Carmen

DICIEMBRE 2021

¿TE GUSTA LEER?

Desde pequeñitos los niños descubren que  están rodeados de letras, de letras unidas que forman palabras, de palabras ordenadas que forman frases, enunciados o expresiones que nos transmiten contenidos, que nos despiertan sentimientos, que nos llevan a recuerdos…Las ven en libros, en la tv, en carteles de anuncios y desde hace ya casi dos  décadas en las tablets, móviles de sus papás….Un niño de poco más de un  año maneja estas “maquinitas”, está leyendo imágenes y es capaz de seguir instrucciones.

Desde pequeñitos los niños están continuamente “leyendo” a su manera, a la manera  propia de cada edad pero “leyendo”. Entonces si los niños desde pequeños no dejan de leer en esas “maquinitas” podríamos decir que a todos los niños les gusta leer, también a  los adolescentes que están continuamente leyendo en su móvil, incluso, a los adultos que también usan mucho los móviles.

Este tipo de lectura que se hace en la actualidad, ¿es la misma que se hacía antes cuando no existían estas “maquinitas”? Yo creo que hay una gran diferencia.

Leer por placer historias que te gustan, historias que no puedes dejar sin terminar, que te invitan a seguir leyendo y leyendo, que te hacen sentir, que dejas volar tu imaginación y en ella vas creando eso que tú lees, esos personajes… Que no tienen que ser los mismos que para otra persona aunque estéis leyendo la misma historia ya que cada uno la imaginará  partiendo de sus vivencias; aquí yo diría que a esa persona le gusta leer.

También puedes leer para recabar información necesaria para tus estudios, para aplicar esas lecturas a tu vida cotidiana y bajo mi punto de vista, esta lectura también se hace por placer entendiéndolo aquí que lo que estudias te gusta, que lo que quieres aprender te interesa y  que en consecuencia, después lo utilizas como recurso. Estas lecturas que  te enriquecen y te nutren tu conocimiento son necesarias en nuestra vida.

En la actualidad, sin embargo, hay un porcentaje muy elevado de personas que  leen mucho, pero asimilan poco; parece que entienden de todo y no saben tanto como aparentan porque tienen muchas lagunas. No  dejan de leer pero no activan su imaginación porque no les da tiempo ya que continuamente cambian de contenidos en sus lecturas. Leen, leen y no dejan de leer pero no lo hacen por placer  de leer, sino como algo rutinario que no les lleva a otra cosa que estar enganchados a una “maquinita”. Leen y copian, pero no imaginan, no crean y no aprenden.

Hoy día esa gran variedad de recursos que tenemos son extraordinarios porque de ellos, si se utilizan bien, se pueden obtener grandes beneficios. Da igual que un niño lea en un libro que en una tablet o en un ipad (a mí personalmente me gusta más leer con libros, tocarlos, olerlos…es otra historia) lo importante es que cuando le ofrezcamos esas lecturas, lo hagamos con sentido. Ofrezcámosles, aquellas lecturas propias de su edad, aquello que le guste al niño, que le despierte su imaginación y que le permita después crear.

Dejemos que poco a poco, después  sea él, el que elija lo que quiera leer, supervisado por el adulto, ya que esta va a ser la raíz. No importa que sea un cuento, un comic, un poemario o una novela. Cuando lees algo que te atrapa, es cuando irás adquiriendo un hábito lector. Para esto no hay una edad, hay niños que leen mucho cuando son pequeños y después dejan de leer, a otros de pequeños no les gustaba leer y en el momento que descubrieron esa historia que les enganchó ya empezaron a ser buenos lectores. Cada persona irá nutriendo esa raíz con sus lecturas y permitirá que crezca a lo largo de su vida un hermoso árbol lleno de conocimientos necesarios para su vida  y de historias que le permitan tener activa su imaginación.

El hábito lector y el gusto por la lectura es algo propio de cada persona, independientemente de lo que observe a su alrededor, ya que no todos los hijos que ven leer a sus padres les gusta a ellos también, leen por imitación que es diferente a  leer por placer. 

¡Emociónate con la lectura!

Besitos mágicos.

Mari Carmen

NOVIEMBRE 2021

19 AÑOS SIN MI MADRE

Hoy 1 de noviembre se celebra el  Día  de Todos los Santos. Las Estrellas que cada noche vemos nos pertenecen.

Hoy 1 de noviembre voy a hablar de mi Estrella, esa Estrella que para mis ojos, cada noche, es la que más brilla y la que me guía desde hace 19 años.

Arevalillo era el pueblo donde vio nacer y crecer a mi madre Josefa a la que todos conocían como Pepa, pero el destino no quiso que Arevalillo la viera envejecer. Catorce años enferma, son muchos años, pero su gran optimismo y sus ganas de vivir la permitieron ir superando todo lo que la vida le había deparado. Recuerdo que a pesar de decirnos, los médicos, en muchas ocasiones, no sabemos si pasará la noche, ella insistía: “De esta salgo“y fueron muchas, pero que muchas, las veces que aún estando en el límite siempre lo superaba.

Siete meses antes de dejarnos me confesó un secreto:”Hija no puedo más, he luchado mucho, ya no me quedan fuerzas…solo deseo la muerte “. No puedo expresar en un simple papel lo que sentí en ese instante. La última vez que estuvo en el hospital, no nos dijo lo de siempre: “De esta salgo “…estoy segura que ella ya sabía que nos dejaba para siempre.

No tener madre desde hace tanto tiempo ha sido duro, 15 años he sentido rabia de no tenerte además de la tristeza que me invadía cada vez que iba al pueblo y veía tu rincón vacío; un rincón que a pesar de estar muchos años enferma, lo llenabas con la alegría que te caracterizaba.

En los cuatro últimos años esa rabia fue sustituida por  agradecimiento de todas las cosas bonitas que me estaban pasando y  estoy segura que tú, en muchas de esas cosas, empujabas la puerta para que pudieran suceder y además has disfrutado también, de mi felicidad.

A lo largo de estos años he aprendido a vivir contigo de otra manera pero no ha sido fácil. Te  he necesitado tanto en un gran número de ocasiones que nadie ha podido suplirte; nuestros abrazos por más que imagino dándonoslos, me falta el apretón real para que lleguen a ser de verdad; a mi hija pequeña no llegaste a conocerla y aunque sé que la ves me faltan esas palabras que con tanto cariño decías a tus nietos, esa ilusión cada vez que estabas con ellos.

Después de 19 años sigues viva en mí por muchos motivos. Tu voz la escucho para no olvidarla. Abro el Cajón especial de mi memoria y salen tantos recuerdos… Cuando mis hijas van consiguiendo sus metas, les digo: qué orgullosa está abuela de vosotras, esa cara de alegría y orgullo permanece intacta en este Cajón. Al igual que aquellas frases que con frecuencia me repetías y que con el paso del tiempo entendí que no solo lo decías sino que también lo hacías y por eso lo aprendí:

 “Las cosas se consiguen con esfuerzo“, “pon pasión en todo lo que hagas “, “de todas las personas se aprende “, “ayuda a los demás”, “alégrate de los éxitos de los otros”. Y siempre terminabas diciéndome: “Lo más importante en esta vida es ser buena persona “. ¡No lo olvides!

Ahora intento yo hacerlo para que mis hijas lo aprendan.

A cada uno nos toca vivir nuestra vida y no podemos cambiarla pero sí podemos mantener vivos aquellos momentos con las personas que nos han dejado, y los mantenemos vivos porque los sentimos al recordarlos, no solamente hoy sino todos los días del año.

Besitos mágicos para la Estrella que guía mi caminar, para las Estrellas madre y  para todas las Estrellas que visten nuestro cielo y que también de esas, unas cuantas hacen brillar de manera especial mis ojos cuando las miro.

Siempre te quiero mamá.

OCTUBRE 2021

¿SON NECESARIAS TANTAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES PARA LOS NIÑOS?

 

Este artículo lo escribo partiendo de uno de mis libros “No aguanto más papás, soy una niña y quiero jugar” una historia basada en la realidad que viven los niños actualmente. Las protagonistas dos hermanas, María y Miriam, no siempre tienen tiempo para jugar porque están muy ocupadas con demasiadas actividades extraescolares. Hasta que un día, una de ellas no aguantó más…

Con este artículo no pretendo juzgar a los padres, sino que  mi deseo tras su lectura es: la reflexión.

Vivimos en un mundo acelerado en el que desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, vamos corriendo a todas partes como si nuestra vida fuera una continua maratón olímpica. Sin darnos cuenta estamos compitiendo y no porque sea recomendable hacer deporte, que también; pero en este caso la medalla que vamos a conseguir más bien podríamos decir que nos perjudica.

 La sociedad nos lleva a ello: “Date prisa que no llegamos”, “Meriendas en el coche para no llegar tarde”, “Recógeme al niño que no llego”, “Corre, corre”, “Te hago yo las cosas que si no llegamos tarde”.

En esas carreras diarias no solo nos implicamos los padres y los  hijos, sino también  los abuelos, incluso en alguna ocasión los amigos o vecinos.

¿SON NECESARIAS TANTAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES PARA LOS NIÑOS?

A los niños les favorece el hacer actividades extraescolares, pero les perjudica si el número de ellas  es tan elevado que les produce estrés y no tienen tiempo para jugar.

En ocasiones  les apuntamos porque van sus amigos, para tener tiempo nosotros, para que hagan aquello que nos hubiera gustado a nosotros hacer cuando éramos pequeños o para que cuando sean mayores sean “los mejores”.

Todo esto tiene una doble lectura: tal vez a mi hijo no le guste la misma actividad que a sus amigos. Mientras mi hijo hace una actividad, yo me apunto a realizar otra, el problemas es que cuando estoy en el último tiempo de mi actividad, me descentro porque estoy pensando en que tengo que llegar a tiempo para recoger a mi hijo y obviamente eso me agobia o aprovechar para ir mientras al supermercado y cuando faltan 5 minutos para recogerle me doy cuenta de que hay un montón de gente esperando para pagar…esto no es tener tiempo para nosotros. Tal vez a mi hijo no le guste lo que a mí cuando yo era pequeña y lo hace por satisfacerme.

No podemos preparar a nuestros niños de 3/4 años para que sean los mejores  cuando sean mayores.

 

Imaginemos que vamos a recoger a nuestra niña de 3 añitos al cole a las 15,45h. Le preguntamos qué tal el día, qué has hecho, etc. Cuando la sentamos en el  coche ella se mueve, no me deja que le abroche el cinturón y yo cansada que vengo de trabajar y que aún no he comido comienzo a decirla: “estate quieta, no perdamos el tiempo que no llegamos  a baile. Además  mientras tu bailas yo tengo que ir a casa y comer deprisa para volver a la academia de baile a recogerte”.

De repente nos metemos en ese cerebrito de nuestra hija de 3 añitos y leemos lo que está pensando: “Mamá ¿para qué tantas prisas? porque no nos  vamos a casa, tú comes y yo mientras  te cuento tranquilamente lo que he hecho en el cole o juego. Después descansamos las dos y luego bailamos juntas; ya tendré toda una vida por delante para aprender a bailar. Ah y cuando vuelva papá le enseñamos nuestro baile para que él también lo aprenda”. Así podemos bailar JUNTOS los tres.

¡Qué razón tiene nuestra hija de tan solo 3 añitos!

 

Vivamos el momento con ellos, mirémosles a los ojos cuando nos hablan, escuchémosles, juguemos  con ellos y esa será  la mejor forma de prepararles para el futuro  y de tener tiempo para estar con nuestros hijos.

 

¿A CUÁNTAS ACTIVIDADES VA A IR TU HIJO?

Besitos Mágicos.

Mari Carmen

SEPTIEMBRE 2021

VUELTA AL COLE: IMPORTANCIA DE LA PRIMERA SEMANA

Comenzamos un nuevo curso con grandes conocimientos aprendidos del curso pasado en cuanto a medidas que tenemos que llevar a cabo frente a la prevención del COVID-19. Tendremos que seguir poniéndolas en práctica a lo largo de este nuevo curso escolar.

De esto no necesito hablar más, hoy quiero dejar reflejado lo que para mí tiene de importante la primera semana de un nuevo curso; es más, yo diría que es, si cabe, la más importante.

Cuando comienzas con nuevos alumnos y dedicas la primera semana a “trabajar”, sin que ellos a penas se den cuenta, toda la parte afectiva necesaria para conseguir  la integración del grupo  ya tienes mucho conseguido para que el grupo funcione. Obviamente esta parte se trabajará a lo largo de todo el curso, pero la base se comienza a asentar en esta semana y de ella dependerá mucho lo que acontezca después. 

Llevo bastantes años con alumnos de tercero y cuarto. La clase de tercero está formada por la mezcla de niños de segundo. Se conocen del cole, del patio, del comedor o del barrio pero no han estado juntos todos en la misma clase.

Partiendo de esta premisa y de un conocimiento aportado por los tutores de cursos anteriores  de cada uno de los alumnos, ya me pongo en marcha para dar desde el primer día lo que cada uno necesita. 

El primer día tiene que ser tan significativo para ellos que tiene que implicar un recuerdo. Sería ideal que lleguen a casa locos de contentos por contar lo bonito que ha sido y con un deseo enorme de volver al día siguiente al cole.

No debemos pasar por alto a los alumnos nuevos que vienen de otros colegios, los he  tenido en muchas ocasiones. A estos, en este primer día, les facilito una conexión especial para que desde el minuto uno se encuentren cómodos  y se sientan aceptados por el grupo a lo largo de la mañana.

Mis alumnos ese día pasan el menor tiempo posible dentro del aula. Comparten sus experiencias vividas durante el verano partiendo de algo material que les aporto y que será un hilo conductor del que iremos tirando a lo largo del curso. 

Estos primeros días tomo “mucha nota” de las conductas de los alumnos y  en ese “bullicio organizado” es en el que más les  conozco. Esas anotaciones que tomo me servirán para posteriores actuaciones con ellos.

Durante la primera semana elaboramos entre todos “El árbol de las huellas” que simboliza la unión del grupo, la cooperación y la solidaridad. 

También concretamos entre todos las normas de la clase, normas que tienen que ser cumplidas y que si a alguno le cuesta, está el resto de compañeros para ayudarle a que progrese en este sentido.

Descubriremos cómo somos, cuáles son nuestras habilidades, nuestros gustos, aquello que necesitaremos mejorar… Valoraremos en grupo aquellas metas que le cuesten a algún compañero y le acompañaremos siempre que lo necesite.

En la clase nos alegraremos de todo lo que consigan los demás. Cuando un niño recibe algo de la profe está prohibido decir “qué morro”, en nuestra clase nos acostumbramos a comprender por qué la profe le ha dado en ese momento algo a ese alumno y le decimos “qué suerte”. Estos momentos me encantan porque me indican que aunque son pequeños son capaces de comprender que  doy a cada uno lo que necesita y no me estoy refiriendo sólo  a algo material, que también en ocasiones puede serlo, sino a un simple: “hoy tú lees dos páginas”, cuando el resto en la lectura colectiva lee solamente una, por algo será, ¿verdad?

Las risas están aseguradas en clase… y muchas, pero están prohibidas cuando un compañero hace algo mal, bien porque aún no lo ha aprendido o porque tiene alguna dificultad. Os aseguro que esto tiene una importancia enorme ya que esos niños se sienten reforzados y valorados por sus compañeros y cuando lo consiguen, a su ritmo y dentro de sus posibilidades, son los niños más felices del cole  y los aplausos de sus compañeros llegan a todos los rincones del mundo porque son de verdad.

Hacer felices a los niños durante esta semana es para mí lo más importante. Ya tendrán tiempo a lo largo del curso de adquirir los contenidos curriculares  y no es perder el tiempo sino avanzarlo. Cuando un niño se siente feliz en clase, el aprendizaje es más fácil y cuando le escuchas con interés, le haces sentir importante.

Deseo que en el nuevo curso escolar 2021-2022  el Covid- 19 no entre en las aulas, que esté lleno de experiencias bonitas que les faciliten la adquisición de conocimientos y les hagan crecer como personas y aprender  de sus compañeros.

¿Qué tendré preparado para este primer día? 

Besitos mágicos.

Mari Carmen

AGOSTO 2021

LA ADOLESCENCIA EN AÑOS DE PANDEMIA

La adolescencia es una etapa complicada para los chicos, se produce en ellos unos cambios físicos y psicológicos tan grandes que la adaptación les resulta ardua. Sin embargo, los niños tienen, en general, una gran capacidad de adaptación. Cuando dejan la infancia, esa adaptación  exige un esfuerzo tan grande que les impide que exista, durante la adolescencia, una coherencia entre su comportamiento y la edad que representan.

Si a todos estos cambios le añadimos una pandemia ¿Qué está sucediendo en ellos?

La adolescencia es el grupo de la población junto a los ancianos y sanitarios que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia. Los chicos con el cierre de los colegios y el confinamiento domiciliario, se quedaron sin algo imprescindible para su desarrollo, el contacto social. En la desescalada fueron los últimos en salir. Las visitas a salud mental aumentaron considerablemente por los factores estresantes  internos que conllevaba una situación tan complicada como la que han vivido: tenían miedo al contagio, a contagiar a los familiares, miedo a la incertidumbre ante la enfermedad, miedo por las informaciones incoherentes que recibían, mucha confusión ante una situación desconocida a la par que atroz. Todo esto les producía ansiedad. También muchos experimentaron el dolor de no poderse despedir de los familiares. Las vacunas para los adolescentes están siendo las últimas en llegar.

Una cosa es verlo desde el punto de vista de un adulto como es el mío y otra hacerlo desde el punto de vista de estos adolescentes. Por ello, a continuación os comparto algunas de las  pinceladas  que he recopilado durante estos días de adolescentes que lo han vivido en primera persona de los 13 a los 19 años:

-La palabra “culpabilidad” se ha repetido en sus reflexiones, les han querido asignar una responsabilidad que no les correspondía y que a la vez les juzgaba de irresponsables. Esta presión social les ha llevado a muchos adolescentes  a experimentar sentimientos que más allá de favorecerles en este momento tan duro, les ha perjudicado convirtiéndose en cierta medida, en una traba para su superación.

- En el ámbito de los estudios, quisieron los profesores, sin echarles la culpa a estos, seguir con el mismo ritmo que cuando iban a los institutos y universidades. Les costó adaptarse a las clases on line. En algunos casos, los alumnos salieron beneficiados pero en otros que no tienen las mismas oportunidades, en el más amplio sentido de la palabra, lo han pasado realmente mal.

-  Han aprendido a valorar cosas que jamás antes se habían parado a pensar. Han descubierto gustos que desconocían. Se han dado cuenta que el COVID-19 llegó a todas las clases sociales. Han conocido más a sus propios padres y hermanos. Comenzaron a hacer mucho deporte.

-Ha sido duro estar lejos de la familia y ver sufrir a tanta gente. Esto último hacía relativizar el hecho de no poder salir a la calle. En la desescalada tenían miedo a cogerlo y poder contagiar a sus padres y fueron muy complicadas las relaciones sociales por ese miedo.

- Por lo que significan en la actualidad las redes sociales, su uso durante la pandemia fue  el recurso indispensable para los adolescentes; les permitía ver a sus amigos y familiares, incluso más que antes. Reconocen que a veces abusaban del uso de internet y  de los videojuegos.

-Parecía una película en la cual  si tu familia o tus conocidos no formaban parte de ella, te parecía como algo irreal.

-Cuando se lo cuenten a sus hijos…les costará creer lo que han vivido sus padres cuando eran unos adolescentes.

- Con las vacunas, sin mascarillas en sitios abiertos, la pandemia es más llevadera… queda un empujón para que esto termine y podamos celebrarlo como se merece.

 

Si nadie estaba preparado para esta pandemia, ¿por qué exigimos a los adolescentes que lo estén?

Os puedo asegurar que a  pesar de todo lo acontecido, muchos adolescentes  han mostrado y siguen mostrando prudencia en sus actos.

¡Disfrutad adolescentes del verano demostrando vuestra sensatez!

Besitos mágicos

Mari Carmen

JULIO 2021

DEBERES DURANTE EL CURSO ESCOLAR: SÍ /

DEBERES DURANTE EL VERANO: NO

El libro 'No aguanto más papás, soy una niña y quiero jugar' lo escribí basándome en la vida cotidiana en la que, en muchas ocasiones, los niños no pueden llevar a cabo el derecho que tienen de descansar y  de  jugar porque  a lo largo del curso escolar están apuntados a demasiadas actividades programadas. Partiendo de esto, considero que el verano es el mejor momento para promover el disfrute de este derecho.
El verano es para que el niño aprenda sin darse cuenta mientras juega a lo que quiera y cuando él quiera y el curso escolar es para aprender jugando contenidos curriculares programados.
A lo largo del curso escolar los deberes que ponemos a los niños son inevitables. No es necesario una exageración de ellos, ni a todos los alumnos tenemos que poner los mismos siempre, lo importante es que esos deberes sean motivadores y que permitan a los niños aprender de una manera significativa.
En vacaciones la palabra deberes no me gusta utilizarla ya que  la tenemos asociada a tareas escolares y en verano no hay que hacer esas tareas que son propias del periodo escolar.
Durante las vacaciones tanto los niños como los padres tenemos que aprovechar el tiempo, ese tiempo que ellos mismos nos demandan continuamente: pasar más tiempo con los papás. Ahí pueden surgir múltiples experiencias que les permiten aprender divirtiéndose. En ese tiempo también es muy importante escuchar a los hijos, sin prisas, mirándoles a los ojos, con calma y dejando atrás todas esas veces que nos cuentan sus cosas y nosotros no nos paramos, porque no tenemos tiempo para escucharlos y mirarlos con calma. Hagamos esto en verano y que se convierta en una rutina para el resto del año.
En ocasiones, cuando los niños no han adquirido todos los contenidos escolares, los padres están preocupados y quieren aprovechar el verano para ayudar a sus hijos con la finalidad de comenzar en septiembre más preparados. En estos casos, yo entiendo a los padres. Podrían   aprovechar para enfocar de manera divertida aquellas lagunas en las que necesiten reforzar, sin necesidad de tener a los hijos sentados con un cuadernillo todos los días para no perder su rutina. ¡Qué aburrimiento obligado!
Es necesario perder esa rutina que tenemos a lo largo del curso escolar, precisamente porque están de vacaciones y necesitan hacer de todo menos esos cuadernillos con cientos de operaciones mejor que participen en las tareas familiares como ir a comprar, en las que pueden hacer operaciones experimentando, que es como verdaderamente se aprende; ayudar a hacer comidas, pesando los ingredientes, etc.
A muchos de mis alumnos les he invitado en vacaciones a escribir un diario, una historia, una canción cuando sienten la necesidad de contar algo, resulta tremendamente atractivo escribirlo.
También que lean aquello que les interese, aquello que despierte su curiosidad y que sea ¡tanto! el interés que despierte en ellos, que les impulse a leer cada vez más por placer.
Y mientras escriben y leen de manera voluntaria, porque les interesa lo que están haciendo, están ejercitando un hábito que para mí es muy importante que lo ejerciten siempre, que es la capacidad de concentración.
Durante el verano, dejemos que los niños sigan siendo niños. No adelantemos etapas. No les pongamos tareas escolares.
Dibujemos en sus días estivales paneles llenos de canciones, bailes, libros, ojos que les miran, oídos que les escuchan, libretas para que escriban cuando lo necesiten, oportunidades para imaginar, materiales para crear todo aquello que imaginan, excursiones familiares, actividades con amigos. Y que los niños tengan la libertad de elegir de cada panel lo que desean hacer en cada momento.
Papás estad tranquilos, porque no les costará tanto adaptarse al nuevo ritmo escolar en septiembre. Vuestros hijos nos han demostrado en este año y medio, la gran capacidad de adaptación que tienen ante las situaciones que les rodea y nos lo han demostrado con creces.
Todos  los niños y niñas, ¡a jugar! Los papás y las mamás, los abuelos y las abuelas, los amigos y las amigas, ¡que no se queden atrás!
¡Feliz verano!
Besitos mágicos