Visibilizar a las mujeres que han tenido que ver con la historia de Alcalá de Henares es un objetivo prioritario desde hace tiempo en nuestra ciudad. En Lux Moments queremos además alzar las voces de las mujeres contemporáneas que destacan por su gran labor. Próximamente iremos publicando sus artículos de opinión que generosamente ceden a este medio de comunicación, lo que les agradecemos de corazón. 

JULIA INIESTA

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Educadora infantil de vocación y profesión, participando en eventos solidarios con sus talleres y pintacaras, ha trabajado en la Feria del Libro, en el Mercado Cervantino como granjera, también como dependienta en varios comercios del centro, le encantan las redes y usarlas para compartir y comunicar todo aquello que ocurre en la ciudad de la que confiesa estar enamorada. Ahora mismo gestiona una red solidaria entre vecinos y comercios para ayudar a los que necesitan en su día a día una ayuda para vivir dignamente: Café Pendiente.

AGOSTO  2021

AYUDAR POR AYUDAR

 

De siempre me gustó ayudar, desde que era pequeña sentí ese deseo. Pero nadie diría que me tocaría ayudar a niveles de localidad, de barrios ¡a sus vecinos y entre ellos!

Si, hace tres años decidí poner en marcha en Alcalá de Henares la red solidaria ya existente en otros países como Italia, Venezuela, Chile, etc.: Café Pendiente, consistente en dejar el café pagado en las cafeterías o bares de la ciudad.

Pero pensé: ¿Por qué no hacerlo más extensible a productos de nuestro día a día? Y así comencé. Con fotocopias donde explicaba lo que es este movimiento fui comercio a comercio: panaderías, carnicerías, peluquerías, etc., contándolo. Empezaron a unirse a la red y poco a poco fui tejiéndola con un gran hilo llamado #solidaridad.

Al poco tiempo se conoció y salió en prensa, televisión, etc. Y esto ya se conoció mucho más, ¡Genial -pensé-! ¡Que la solidaridad se contagie es genial!

Apareció el Covid, y todo de pronto cambió. Los comercios estaban cerrados y ¡nosotros encerrados también! Un cruel virus se había apropiado de nuestros barrios, de nuestros vecinos, y había despidos, ERTEs, en fin, gente que se buscaba la vida como podía ya no podía hacerlo, familias trabajadoras con su hipoteca ya no podían pagarla, ¡nunca se vieron así! 

Y comenzó un sinfín de mensajes a aquel Café Pendiente que había creado. Me vi saturada, me vi impotente, pero empecé a gritar por todos ellos: esas familias, esas madres solas con sus niños, esos trabajadores y trabajadoras en ERTE, totalmente cruel este virus que hasta se permitía el lujo de matarnos.

Lancé las capturas de WhatsApp de todos los mensajes que me iban llegando desesperados y todos los que pudieron, empezaron a ayudar: compras solidarias llevadas hasta las mismas casas de esas familias, con ayuda de voluntarios, ¡tanto particulares como nuestros geniales payasos de hospital Barabú! coordinando donantes, recogiendo sus compras y llevándolas a las familias que lo necesitaban. 

Hoy, y por desgracia, seguimos conviviendo con el ‘bicho’, aprendiendo a vivir con él, trabajando con precaución ya algunos, pero por desgracia los efectos secundarios que ha dejado es muchas familias heridas, sin trabajo, arruinadas por el cierre de negocios y deudas, y gente sin recursos que ahora mismo luchan por salir adelante, que esperan una llamada de organismos oficiales que les dicen: “ya te llamaremos, es que sois muchos”.

Café Pendiente sigue en pie y seguiremos ayudando por ayudar. ¡Sigo en ello!