ALCALÁ NEWS - CORONAVIRUS - CULTURA

Por Miriam Vega Rodríguez                   Fotos: TGS Studio

La nueva faena del alcalde de Alcalá comparando toros y conciertos                       2020/09/03  

¿Es coherente pedir más medidas de seguridad si crecen los contagios? Por supuesto. ¿Lo es pedirlo solo en los toros? En absoluto. 

El 13 de agosto se presentó la Feria taurina de Alcalá, la única madrileña, prevista para los días 28, 29 y 30 de agosto en La Estudiantil, tras cinco años sin tauromaquia en la ciudad. No fue ningún concejal de la corporación a la rueda de prensa (algo que no pasó en los conciertos), ni siquiera para interesarse por las medidas de seguridad del evento en los ruedos. 

Dejaron que durante vacaciones el empresario hiciese un gran desembolso publicitario en los medios de comunicación y otras plataformas, como en la vecina Torrejón, y el 24 de agosto el Ayuntamiento de Alcalá hace público que ha exigido al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que valore el riesgo de celebrar actos donde se pueden concentrar 4.000 personas (dando por hecho que van a ir muchos aficionados). Es decir, no exige que se suspenda, solo que se valore, insinuando que la otra administración no lo ha hecho. ¿O insinúa que debe suspenderlos ella? No queda claro. 

Versión oficial: El Ayuntamiento complutense ha trasladado públicamente su preocupación ante la Feria Taurina que comenzará esta semana en Alcalá de Henares y sus consecuencias para la Salud Pública, motivo por el cual ya la pasada semana el Consistorio requirió por escrito a la Directora General de Salud Pública y al consejero de Sanidad de Isabel Díaz Ayuso, que evalúen el riesgo real para la salud pública que supone la realización de estos eventos en el momento actual.

El alcalde alcalaíno, Javier Rodríguez Palacios, ha señalado en este sentido que “esto no es un debate de toros sí y toros no; tendría la misma preocupación si fuera un partido de fútbol al que estuvieran convocados 4.000 espectadores. Esto no va contra la celebración de un evento taurino que cuenta con todos los permisos administrativos y es una actividad legal y permitida, se trata de una cuestión de salud pública ante la escalada de la COVID 19 en las últimas semanas”. En este punto, el primer edil recordó que “cuando el Gobierno Regional aprobó la orden que permite eventos taurinos al 75% del aforo, se reportaban 44 casos diarios y hoy 1.004, es decir, 23 veces más. Igualmente a finales de julio se registraban 169 personas hospitalizadas por COVID 19 y ahora 1.132, lo que supone siete veces más. Por ello –añadió- creemos que el marco normativo existente y aprobado por el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso es absolutamente inapropiado para estos momentos”.

Rodríguez Palacios ha mostrado además la preocupación del equipo de Gobierno ante la dificultad de cumplir la distancia mínima de seguridad en la plaza, exigida para otro tipo de eventos. “En los espectáculos culturales que estamos realizando a largo del verano se limita el aforo a 800 personas, con sillas individuales que garantizan la distancia y con unos altos niveles de seguridad, contratando además personal que vigila el cumplimiento de las normas. Este grado de detalle y exigencia no rige en las plazas de toros, en las que la Comunidad de Madrid decidió que el aforo fuera al 75 % del máximo”.

En conclusión, el Gobierno de Rodríguez Palacios alega con sincera lógica que cuando la Comunidad redujo el aforo de estos y otros espectáculos al 75% había menos contagios. Ahora como hay más debe reducirse más. Pero es que el empresario ya anunció en rueda de prensa que iban a vender entradas hasta un 65-68% de aforo, promoviendo la venta online y minimizando la presencial en taquilla para evitar colas. También dijo que iba a doblar el personal necesario normalmente para vigilar el cumplimiento estricto de las normas, detalles que el comunicado de prensa municipal del alcalde ignora u oculta, y no sabemos qué es peor. 

 

Curiosamente el Ayuntamiento no ha exigido a la Comunidad ninguna revisión de medidas de seguridad antes para los conciertos con masas de cientos de personas, aunque los contagios hayan crecido igualmente desde que comenzaron estos ciclos en julio, ni aunque la Federación Española de la Música ya está elaborando una guía con más medidas a tener en cuenta. De eso no dice ni mú. 

Habla del aforo reducido a 800 personas en la Huerta del Obispo, pero ni siquiera de que no se alcanza esa cifra, -algo que puede ocurrir también en el ruedo-, por el temor del público al coronavirus y por el elevado precio de algunas actuaciones, más que porque el cartel no sea de su agrado. 

Tampoco dice nada el Ayuntamiento de las imágenes de poca calidad para lo que merece una ciudad patrimonio difundidas hace semanas por su propio gabinete de prensa, en las que se ve a algún que otro espectador sin mascarilla porque tenía un vaso de bebida en la mano durante el concierto. 

Pero está vez el problema no es si la culpa fue de Bartolo por ceder la plaza durante 50 años, de la empresa por no organizar festejos o de concejales de otros partidos de izquierda que rechazan la 'tortura' animal. El dilema ahora es hasta cuántas personas juntas pueden disfrutar de las ofertas de ocio a las que compara: ¿centenares si, millares no? El alcalde quiere que la culpa sea siempre de la Comunidad de Díaz Ayuso (a Aguado ni lo cita) , tanto si organiza como si suspende. Estrategia política pura y dura del 'bienqueda' regidor complutense, que pretende no enemistarse con taurinos ni antitaurinos, y dejar ese mochuelo a otros. Por cierto, a los aficionados al deporte también les sorprende que no pueda haber público en eventos deportivos y sí en conciertos o toros.