Por Cristóbal Honrado Fotos: Videojuego  2020 08 26

Este año ha habido Tomatina de Buñol en otra realidad: con un videojuego   

Numerosas ciudades celebran las 'no fiestas' o 'casi fiestas' y este miércoles 25 de agosto le ha llegado el turno a La Tomatina de Buñol. 

El ayuntamiento de este municipio valenciano ha optado por soltar miles de globos rojos biodegradables en recuerdo de su actividad más famosa durante las fiestas que concluyen el domingo 29 y ha innovado con una iniciativa que también gusta a muchos jóvenes. Ha invitado a sus vecinos a vivir una experiencia de realidad virtual que le sumergirá en la batalla más pacífica e internacional de todo el mundo a partir de ahora. 

Así los vecinos pueden adentrarse con unas gafas virtuales en un videojuego para lanzar tomates a sus vecinos como si fuera recorriendo las calles de su pueblo, pero esta vez sin manchar nada. 

Según cuenta la página oficial del evento, esta fiesta se inició el último miércoles de agosto del año 1945. Todo comenzó cuando un grupo de jóvenes que se encontraban en la plaza del Pueblo para presenciar el desfile de gigantes y cabezudos y otros actos de la fiesta, aburridos sobre cómo estaba transcurriendo la cabalgata, decidieron hacerse un hueco dentro de la comitiva del desfile. El ímpetu de los jóvenes hizo que cayera un participante que, preso de la ira, empezó a golpear todo lo que encontraba a su paso. Por un capricho del destino, allí había un puesto de verduras que fue pasto de la multitud eufórica. La gente, allí concretada se contagió y empezó a tirarse tomates hasta que las fuerzas del orden público pusieron fin a aquella batalla vegetal. Al año siguiente, los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria y llevaron los tomates de su casa y así sucesivamente a lo largo de los años. Aunque la Policía disolvía la batalla cada vez que se reprodujo, los jóvenes de Buñol no desistieron; y así sin saberlo, habían hecho historia. La Tomatina fue prohibida a principios de los años 50, pero esto no disuadió en ningún caso a sus participantes, que llegaron a ser, incluso detenidos. De hecho en 1957 la fiesta fue cancelada y este hecho motivó la celebración del “entierro del tomate”, una manifestación en la que los vecinos portaban un ataúd con un tomate dentro. El desfile se acompañó con una banda de música que interpretaba marchas fúnebres y su éxito fue total. La presión popular hizo que el veto desapareciera y que volviera a permitirse una celebración que fue creciendo en participación. 

La fiesta comenzó a ser popular en el resto de España gracias al reportaje que realizó el periodista Javier Basilio, y que se emitió en el programa de Televisión Española “Informe semanal” en 1983. Desde entonces, año a año crece el número de participantes y el entusiasmo por La Tomatina.

La afluencia de participantes procedentes de todas las latitudes y el interés cada vez más creciente de los medios de comunicación internacionales, propició que La Tomatina de Buñol fuera declarada en 2002 Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo.