Por Cristóbal Honrado Fotos Rebeca Tul         2021 10 15

Hanna Jarzabek estrena el Quijote Photofest con 'Fuera del mapa'

¿Cómo se vive en un país que no existe en ningún mapa del mundo? Ese país se llama Transnistria y su historia la expone con fotografías Hanna Jarzabek en una exposición documental que se llama 'Fuera del mapa' en el Claustro del Colegio de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá hasta el 30 de noviembre. Con ella se ha estrenado el II Quijote Photofest. Además de la fotoperiodista estuvo el rector José Vicente Saz, el delegado de Cultura de la UAH, José Raúl Fernández del Castillo, la concejala de Cultura, María Aranguren y Carolina Rojo, en representación de la compañía DKV.  Aranguren ha puesto en valor los grandes fotógrafos que hay en Alcalá aunque la exposición sea extranjera

Tras la caída de la Unión Soviética, algunas de las antiguas repúblicas soviéticas entraron en una espiral de conflictos étnicos y lingüísticos de la noche a la mañana. Rompiendo con la idea del multiculturalismo, promovida por la URSS a veces de manera forzada, buscaron establecer sus identidades nacionales convirtiéndose en nuevos estados.

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En respuesta, partes de esas nuevas entidades decidieron seguir su propio camino y, en un momento u otro, declararon unilateralmente su independencia. Casi treinta años después, esas regiones, consideradas por la Comunidad Internacional como separatistas, aún no han obtenido reconocimiento y si son capaces de mantenerse, es básicamente gracias al apoyo y la ayuda económica de un país protector. Para preservar su idioma e identidad rusos, Transnistria se separó unilateralmente de Moldavia en 1990. Eso creó una especie de burbuja, un limbo legal. Los transnistrianos en general se consideran patriotas y afirman amar a su país. Sin embargo, la falta de trabajo empuja a muchos a emigrar, sobre todo con destino a Rusia, y poco a poco la región se va despoblando, dejando atrás niños y abuelos. Para quienes se quedan, el problema de la identidad empieza a pasar al segundo plano. Los políticos, incluso si mantienen el discurso separatista, prefieren más bien reforzar los intercambios económicos con Moldavia.