Texto Miriam Vega Rodríguez y Fotos: Theresa Martins  2021 04 18

Complutum volvió a celebrar la fundación de Roma

Aprovechando que el 21 de abril del 753a.C., según el escritor romano Varrón, se fundó la ciudad de Roma, la Asociación Cultural y Recreación Histórica Mos Religios VS ha realizado una recreación romana del natalicio de una ciudad; el culto doméstico en la Casa de los Grifos y un juicio a una sacerdotisa en la Basílica, todo ello en el parque arqueológico de Complutum.
Este hecho, cada año, se celebraba en la eterna ciudad con grandes festejos. En Complutum también se honraba el natalicio de Roma, además del de la propia ciudad. Por ello, los actores de Mos Religiosvs han explicado por primera vez en la ciudad romana que fue el origen de Alcalá, y concretamente en el Auguraculum, el lugar para conocer la voluntad de los dioses, este acontecimiento de cómo se fundaba una urbe y los sacerdocios que participaban en dichas celebraciones.
En este ritual, la figura del augur romano era elemental para descifrar la voluntad de los dioses, hasta el punto de que con solo declarar que los auspicios eran desfavorables, podían anular el propósito. Lo habitual era fijarse en el vuelo de las aves: si volaban de izquierda a derecha era señal de buen augurio, con el sacerdote mirando hacia el sur, guiado por estrellas. Si bien, ya entonces existía manipulación política, pues se le podía sobornar para que  declarase nulo el vuelo y su palabra 'iba a misa'. Con su lituus o báculo pastoral dibujaba el templum, consagrando en el cielo el edificio. Después, con un arado se marcaba el perímetro de la ciudad y lo levantaba para marcar las cuatro puertas que en general tenían las ciudades (las más grandes tuvieron más). Los políticos tiraban en esos surcos harina de trigo, que era algo considerado sagrado. 
En el mito de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma, esto fue clave, pues Rómulo, para delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le desobedeció y cruzó con desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y quedó como el único y primer Rey de Roma. 
En la ceremonia también participaba la
Vestal, la sacerdotisa más importante de la antigua Roma. Llevaba un vestido blanco con el borde de la ropa anaranjado porque eran las guardianas del fuego sagrado. "Era un traje con 10 metros de tela de lana que la cubre todo, menos la cara y la manos. Y  un peinado concreto muy elaborado con trenzas que le peina una persona libre especializada, no puede ser un esclavo.
De hecho, el único que les puede tocar "o azotar" es el pontifex maximus, el sumo sacerdote, con quien se podía casar. 
Su misión era consagrar el fuego y los reos querían encontrarse con alguna pues si eso ocurría se les perdonaba la multa o condena. Estas mujeres tenían que ser virgen los 30 años de servicio al templo, después podían retirarse a la vida privada, casarse las que aún eran solteras, o se quedaban formando a nuevas vestales. Tenían un lugar privilegiado en la sociedad e incluso sitio reservado en los anfiteatros.
También participan en el ritual una pareja flamen, el esposo y la mujer sacerdotes del emperador, con un característico casco y un vestido de colores morado y naranja que eran propios de su cargo. A ellos tampoco se podía arrimar nadie y si lo hacían les golpeaban con la vara para evitar que les 'contaminaran'. Ellos se encargaban de rezar una oración. 
Estos rituales duraban horas entre las misas, donde ya participaba el vino, y el sacrificio de animales. De esto se encargaba el rex sacrorum, rey de los sacrificios. El rey en época romana como lo fue Rómulo, y que era también sacerdote. "El emperador, Marco Aurelio, no reina, gobierna", aclaró el actor. El rex va con un hacha porque sacrifica al animal. Para fundar una ciudad lo que se solía sacrificar era un toro, un cerdo y una oveja. Luego, se depositaba los huesos en un agujero fundacional junto a unas monedas, se tapaba y se ponía la primera piedra. Su esposa es la regina sacrorum. Para terminar, la vestal máxima leía una oda real de una poetisa. Al término de la misa empezaba el banquete con todos los políticos, magistrados y patricios, que se comían las piezas del sacrificio y otra carne. Apicio fue el gran cocinero o chef de la alta clase social. La plebe comía, pero guisado sin tanta especie, que era lo más caro. 
Para terminar, los actores aconsejaron que si visitamos el Coliseum de Roma nos fijemos en que hay una grada reservada para los gaditanos, que consiguieron ese derecho. 
Más tarde, dentro de la Casa de los Grifos, realizaron un culto doméstico en el que expusieron cómo vivían los habitantes de una casa romana y cómo eran sus prácticas rituales dentro del espacio privado. En este contexto, llevaron a cabo la presentación de un "lararium" o pequeño templete dedicado a las divinidades del hogar.
El juicio en la basílica consistió en la representación de un acto en el que el sacerdote fue juzgado por su negligencia a la hora de realizar los cultos públicos. De tal forma que se desarrolló y explicó cómo se procedía y las consecuencias legales que tenía.
Para asistir en persona hubo que inscribirse en la web del Ayuntamiento, "que ha tenido a bien publicitar nuestras actividades" -dijeron los organizadores-, o bien verlas cómodamente desde casa, en directo a través del Facebook de la compañía en las horas establecidas. Presencialmente no hubo ningún representante de la corporación tras el madrugón de pegada de carteles de la campaña.

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