VIAJAR Y DISFRUTAR: _________________________ PORTUGAL.

 

 EL ALGARVE, PORTUGAL.

                             Descúbrelo con Lauri.

En el post de hoy os haré un recorrido rápido pero intenso por el sur de Portugal por el que he tenido la suerte de viajar durante 3 días y medio. Para empezar, os voy a hacer una recomendación a la hora de viajar a Portugal y, en especial, a esta zona ya que, aunque pueda parecernos que estamos casi en España, la cosa cambia bastante.

Lo principal en lo que tenéis que tener bastante cuidado es a la hora de elegir hotel, en mi caso lo reservé con Booking y hay una amplia variedad desde sitios donde pone hotel y al final no es nada similar a lo que conocemos aquí como un hotel sino que sería más como una pensión o un hostal, por lo que mi sugerencia sería que eligieseis un hotel situado a medio camino de la ruta de playas y pueblos que queráis hacer y después miréis opiniones tanto en booking como tripadvisor para aseguraros de que es algo fiable y con una condiciones mínimas de calidad.

En nuestro caso (viajé con mi novio) hicimos una muy buena elección con el sitio donde hospedarnos, se llama Carvoeiro Hotel y son como pequeños apartamentos dentro de una habitación de hotel, con una piscina muy buena, situado a 5 minutos de la playa de Carvoeiro y con una localización excelente para las distintas excursiones que realizamos. También es un hotel que veo muy apropiado para una familia con hijos por las instalaciones que tiene, con un área de juegos y piscina pequeña. 

Una vez dicho esto os voy a ir contando nuestro viaje con mis pequeñas recomendaciones, primeras y segundas impresiones y la ruta que nosotros seguimos.

El primer día aprovechamos para irnos hasta la playa más lejana casi llegando al Cabo San Vicente. En la localidad de Sagres se encuentra la Praia do Martinhal, una playa paradisíaca con arena muy fina y blanca y aguas cristalinas, generalmente hay bastante viento, pero a su favor diré que es una playa muy tranquila, limp.ia y bien cuidada ya que tiene entrada directa a un resort de lujo. Tiene buen acceso pues hay un parking gratuito a 3 minutos de la playa y las instalaciones están bien al tener un chiringuito donde puedes comer o tomarte algo (yo elegí tomarme un helado que me encantan). 

Texto y Fotos: Acrownforaprincess.

Por la tarde nos fuimos a la Praia Dona Ana que, aunque ya la conocíamos nos encantó tanto el año pasado que decidimos volver a visitarla. Esta playa es muy típica del Algarve con grandes acantilados, formaciones rocosas en el agua y cuevas que aparecen y desaparecen según esté la marea. La arena es peor porque está llena de conchas rotas que te torturan los pies mientras llegas a tu sitio, y digo tú sitio porque en Portugal hay una zona para los mortales que vamos cargados con sombrilla, toalla, cesto etc y otra para los que alquilan sombrilla y hamacas donde no te permiten colocarte. Así que os aconsejo que os compréis cangrejeras tanto para este tipo de playas como para visitar las rocas o las grutas de las siguientes playas. Os aviso desde ya que el 95% de las playas del Algarve (o a las que yo he ido) no tienen duchas para lavarse los pies así que preparad el coche si no queréis tiraros una hora quitando arena como me ha tocado a mí. 

Para finalizar el primer día nos fuimos hasta la Ponta da Piedade, un mirador natural impresionante donde vimos el atardecer (soy una loca de los atardeceres). Nosotros nos bajamos hasta el pico de un saliente de la montaña para estar solos y poder disfrutarlo bien, aunque si tenéis vértigo no os lo recomiendo para nada porque corre bastante viento y hay muchísima altura como podéis ver en las fotos.

El segundo día también visitamos tres sitios empezamos desde el más lejano hasta el que estaba a 10 minutos del hotel. Nuestra cuarta parada fue la Praia dos Três Irmaos (Playa de los tres hermanos) está situado en Alvor y recibe ese nombre por las tres playas enormes que conectan Portimao con Lagos. Al ser tan amplia nunca vas a tener sensación de agobio y siempre encuentras un sitio donde poner la toalla. Las aguas son cristalinas y están frías (el que avisa no es traidor) pero no te puedes resistir a darte un baño cuando el agua está así. En esta playa lo que más me gustó es ir conociendo pequeñas playitas que están separadas por rocas con túneles. En nuestro caso lo que hacíamos era dejar las cosas, coger lo que tenía más valor e irnos a pasear para ver toda la playa. 

Por la tarde fuimos a la Praia da Rocha ya que en todos los blogs que yo visité antes de hacer el viaje y cuando estuve planeando cada día ponían que era una playa estupenda, magnífica y, en mi caso, me desencantó muchísimo. La primera impresión que tuve fue de estar en un Gandía portugués, una playa abarrotada de gente, no había hueco donde poner la sombrilla, todo lleno de gente joven y sí es cierto que en los laterales de la playa tienes los típicos acantilados, pero de todas las que hemos visitado se lleva el peor puesto. Al poco encanto de la playa se suma que estuvimos 30 minutos intentando aparcar para hacer después un camino de 15 minutos andando hasta llegar a la playa. Por tanto, yo os invito a no perder el tiempo en visitarla. 

Pensábamos pasar toda la tarde en la playa, pero como la anterior no nos gustó decidimos irnos al hotel, darnos un baño en la piscina y arreglarnos para ir a cenar. Entre tanto encontré un sitio estupendo desde donde poder ver mi soñado atardecer, se trata del algar seco situado a 2 km de nuestro hotel donde había una pasarela que conecta Carvoeiro con el algar. Está al borde del acantilado y es un sitio 100% recomendado para los amantes de la fotografía. 

El tercer día nos fuimos a la Praia da Benagil que está entre una de las más bonitas del Algarve por la cantidad de grutas que tiene. Sí, todo es muy bonito hasta que llegas allí y os informo: hay que aparcar en lo alto de un acantilado a unos 15 minutos andando, cuando bajas a la playa todo es amor y felicidad, pero cuando subes cargado y con 35º deja de ser tan bonito. Una vez que llegas a la playa te encuentras con un mega negocio que tienen montado de alquiler de kayaks, paddle surf y un barquito que te hace un tour por todas las grutas y avistamiento de delfines. Si yo hubieses podido me hubiera alquilado un kayak para los dos, pero no teníamos tanto tiempo y no lo íbamos a amortizar así que decidimos ir nadando hasta la gruta más cercana y que casualmente era la que yo quería ver. Cuando llegas parece que estás entrando en la cueva de Úrsula (la mala de la Sirenita) porque todo se vuelve más oscuro a excepción de una parte que está iluminada por un orificio enorme que también puedes visitar desde arriba. A esta gruta os recomiendo ir nadando solo si el mar está tranquilo porque hay mareas fuertes cerca de las rocas y una mala ola puede arruinarte las vacaciones. 

En esta playa no estuvimos mucho tiempo porque la cueva es preciosa, el agua es genial y ¡oh! Sorpresa tiene duchas, pero no hay ni un sitio donde colocar la toalla. Nos fuimos a la Praia da Marinha situada en la región de Lagoa es una de las más emblemáticas de todo el Algarve y está considerada como una de las 10 playas más bonitas de Europa en la Guía Michelin, por lo tanto, merece la pena verla. El aparcamiento está (como en casi todos) en lo alto del acantilado y aunque hay bastante hueco no es fácil encontrar sitio rápido. Antes de lanzarte a la playa como un loco lo mejor es recorrer un poco el mirador que tiene porque las vistas que hay son impresionantes y te permite hacer una idea mejor de todo lo que vas a encontrar abajo. 

El camino hasta llegar a la playa es mediante escalones, escalones y más escalones que acaban agotando, pero cuando llegas al final y ves el agua cristalina y unas cuevas con formas indescriptibles se te olvidan los 15 minutos de bajada. Sinceramente esta no sería una playa que recomendaría con niños y menos con carritos porque la playa tiene mucha pendiente y el acceso es muy difícil. La parte más conocida de esta playa son dos ‘’arcos’’ que están alejados de la playa central pero que os aconsejo que vayáis a verlo. Os dejo por aquí una foto para que os enamoréis.

El último día antes de volvernos a la calurosa capital elegimos una de nuestras playas favoritas que estaba alejada del hotel, pero más cerca de España para luego seguir nuestro rumbo a la odiosa realidad. La Praia do Barril está en Tavira y lo encantador de esta playa es que el único acceso que hay es andando o en un trenecito antiguo. El billete cuesta 1.30 por persona y por viaje y no se tardan más de 10 minutos en llegar. Es una de las mejores en cuanto a instalaciones, tiene varios restaurantes, una zona de césped muy amplia para los que no les gusta tanto la arena, baños y duchas en perfectas condiciones. La arena es de las más finas que hay en el Algarve junto con la de Martinhal y el agua es muy clarita, aunque yo siempre que he ido he encontrado la marea un poco alterada.

Y hasta aquí nuestro viaje por el Algarve. Espero que os sirva de ayuda para elegir vuestro destino. 

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