LETIZIA 1 VS  0 AWADA. 

Texto: María Curto 

Como diría mi sobrino de siete años, flipado me he quedado al ver a la Reina Letizia en la cena de gala ofrecida con motivo del viaje de Estado del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y su bellísima mujer la socialité Juliana Awada.

Por fín una ocasión de ver a dos bellas mujeres, delgadas, de unas edades parecidas, vestidas de largo batallando por destacar y lucir mejor que la otra. Lejos de los estilísmos irreales a los que nos tienen acostumbrados la alcaldesa de Madrid.

Podría ocurrir que una vez más la conjunción astral se diera estos días y una de nuevo ambas llegaran vestidas de idéntica manera. Afortunadamente no ha sido así y ambas mujeres han ido radicalmente diferentes.

Esta vez la Reina ha lucido parte de las joyas que solo las Reinas de España pueden lucir. Jamás la vimos antes la tiara e de flor de lís. La pieza más importante y espectacular del joyero real.

Lucir los pendientes de brillantes, que también pertenecen al lote de pasar. Son los mismos que llevó la Infanta Cristina en su boda con Iñaki Urdangarin, y fueron, en origen, de la Reina Victoria Eugenia, lo mismo que las pulseras gemelas, dos piezas idénticas realizadas por la Casa Cartier de estilo art decóque me parecen absolutamente increíbles y que no podían lucir mejor con ese vestido de terciopelo. De sus joyas propias, Letizia decidió lucir en su banda el broche de la Tiara Princesa (desmontable), que le regaló Felipe, cuando aún eran herederos y que estrenó hace poco.

Con tanta joya eligió acertadamente un vestido negro de terciopelo, liso, con manga larga y cuello cerrado, sin artefactos, sencillo. Simplemente ojiplático me he quedado al verla . ¡Deslumbrante! Y para terminar diré que si la hubiera visto mi sobrina habría apostillado "¿Que Chuuulaaaa?". Que para eso es andaluza.

Fotos: Belén Díaz/DYDPPA

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