Texto: LuxMoments Fotos: Muddy Ignace/DYDPPA

LA MEZZOSOPRANO TERESA BERGANZA MEDALLA DE ORO DEL CBA                       2018/11/08      

La mezzosoprano española Teresa Berganza Vargas (83), asociada frecuentemente con personajes de óperas de Rossini, Mozart y Bizet, admirada por su técnica, musicalidad y presencia en escena, ha recibido la Medalla de Oro del CBA en un acto que "no olvidará".

Teresa entiende como “un acto de amor y de cariño” que, asegura, no podrá olvidar. “Este va a ser uno de los momentos más importantes de mi vida”, ha dicho la diva muy emocionada.“Cuando he abierto esa puerta, con el aplauso que he sentido me ha dado un escalofrío en todo mi cuerpo y en toda mi alma. He sentido una emoción enorme que no podré olvidar”.

El reconocimiento aplaude la trayectoria de una mujer “que ha ocupado las cotas mas altas de la interpretación vocal” y que ha destacado por ser “emocional y sobre todo emocionante”, ha subrayado Hernández, presidente del Círculo de Bellas Artes.

“Hoy no puedo cantar, pero diré eso que dicen en la verbena de La Paloma: “Dos palabras solamente, aquí estoy, vamos a ver”, ha añadido Berganza.

 

Desde que nació, ha relatado, escuchaba en su casa tocar un piano que su madre le regaló a su padre y que, ahora en manos de su nieta, sigue siendo “el piano del amor”. “Mi padre y mi madre eran un ejemplo de amor. Si no existe el amor no existe nada, ni en la música, ni en la pintura, ni en los seres humanos”.

Ha compartido con nosotros como fue su debut escénico, en 1957 en el Festival de Aix-en-Provence, donde interpretó el papel de Dorabella de “Così fan tutte”, y de su presentación al público estadounidense, un año después, como la Medea de Cherubini, en la Ópera de Dallas, acompañada Jon Vickers y María Callas.

“Callas me recibió como reciben las grandes; fuimos al ensayo y me dijo ‘no me llames señora Callas, llámame María’. Quería morirme porque no podéis saber lo que era para una criatura de 25 años que nunca había ido a Estados Unidos verla y que me cogiera la mano. Me dan escalofríos de pensarlo”, nos revela.

Su excepcional voz y su técnica depurada le han brindado a la mezzosoprano la oportunidad de brillar en papeles como Cherubino, en “Las bodas de Fígaro”; Rosina, en “El barbero de Sevilla”; o Angelina, en “La Cenerentola”.

“Es que he hecho muchas cosas, son 180 discos. Estoy como las del pop”, ha bromeado, que piensa que haber interpretado tantos papeles y haberse rodeado de tantos buenos músicos también son “premios” que da la vida.

Un merecido premio a una de las grandes voces internacionales.

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